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La importancia del Corcho

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La importancia del Corcho

Hace unos días disfrutamos de un día estupendo en el campo. Colmito y Taponel, dos hermanos inseparables, correteaban felices entre los alcornoques. Todo iba de maravilla hasta que, de repente… ¡PUM! Sentí una patada en la espinilla.

—¿Pero qué haces, Colmito? ¡Me has dado una patada fuerte! ¿Por qué?

—¡Es por los alcornoques! ¡Tienes que defenderlos! —exclamó con genio.

—Explícamelo, no entiendo tu postura.

Colmito empezó a explicar:

—Mira, el mundo está lleno de CO₂, ese gas que provoca el efecto invernadero y calienta el planeta. Los árboles, como los alcornoques, son unos auténticos devoradores de CO₂, porque también lo utilizan para producir corcho —dijo, hinchando el pecho con orgullo.

—¡Es cierto! —intervino Taponel—. ¡Nosotros somos de corcho! ¿Sabes lo especial que es este material?

—Sé que sois de corcho. ¿Qué tiene de especial?

—El corcho es la corteza del alcornoque, es un tejido muerto. Si lo miras al microscopio, parece un panal de abejas. Está formado por células hexagonales llenas de un gas parecido al aire (entre el 60 y el 90 % de su volumen), lo que lo hace ligero y flexible. Ahí te resumo sus propiedades:

  • Resistente al agua
  • Aguanta las presiones permanentes
  • Flexible (absorbe golpes y vibraciones)
  • Aislante térmico y acústico
  • Resiste el fuego
  • Dura muchos años sin deteriorarse

Escuchaba atentamente.

—Gracias a todas estas propiedades —continuó Colmito—, el corcho tiene muchísimas aplicaciones: se usa como aislante en edificios, en decoración y, lo más importante, ¡en los tapones de vino!

—¡Exacto! —agregó Taponel—. Y los tapones de corcho natural son los mejores. Regulan la microoxidación del vino, permitiendo que envejezca con elegancia, suavidad y aroma. No hay nada mejor para un buen vino que un tapón de corcho.

—Ahora entiendo por qué querías proteger a los alcornoques.

Taponel sonrió y añadió:

—Claro, y además, el corcho es 100 % natural y sostenible. El ser humano ha intentado imitarlo, pero no ha logrado igualarlo.

Recordé que en el pasado, las neveras antiguas no eran eléctricas. Eran muebles aislados con corcho, y el frío procedía de barras de hielo que se colocaban en la parte superior. Duraban más de 24 horas. Las barras de hielo, por aquellos tiempos, se vendían a domicilio todos los días.

En los viajes espaciales —donde se aplica la más alta tecnología—, el corcho está presente como aislante, por las altísimas temperaturas que se alcanzan.

Colmito y Taponel se miraron y sonrieron satisfechos. Tomaron aire, hincharon el pecho y, a grito fuerte, dijeron:

“¡EL ALCORNOQUE ES LA ÚNICA FÁBRICA DE CORCHO QUE EXISTE EN EL MUNDO!”

El hombre no ha conseguido hacer una cosa igual. Es una riqueza de la naturaleza que tenemos que conservar y aumentar su producción.

Cada vez que descorchemos una botella de vino con corcho natural, debemos acordarnos de Colmito y Taponel, y de lo que representa el tapón para el medioambiente y la sociedad.

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