La peor plaga de los alcornoques, El Hombre
Cuando terminé de comer, cogí el tapón de corcho para llevarlo conmigo como había prometido. Una vez ya en el coche lo puse sobre el salpicadero: —Aquí estarás bien. Vamos ahora a mi casa, hay bastantes kilómetros. Por cierto, ¿Cómo te llamas? —Me llamo Taponel. —Bueno, Taponel, empezamos el
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